
UN GOBIERNO SIN TEMPLE
(Parte 1)
VOTO DE CENSURA A UN GOBIERNO QUE SE HA QUEDADO SIN PROPUESTAS
Evidencia marcada debilidad para encarar problemas que afectan a la ciudadanía
DIPUTADO RONALD SOLÍS BOLAÑOS
(Versión de la intervención del Diputado Solís Bolaños en la Sesión Plnearia de la Asamblea Legislativa N.º 064, del Lunes 1 de setiembre de 2008).
El voto de censura al señor Ministro de Agricultura, que debate este Plenario, yo digo que en parte es simbólico, porque hay en él revueltos elementos particulares y generales. Particulares porque hay actores que tienen nombre y apellido, y generales porque hay ideologías, hay posiciones internas e imposiciones de afuera.
Aunque estamos hablando aquí de personas y, obviamente, hay errores en ese sentido, porque en este proceso hubo engaño a productores y la gran mayoría de los proyectos no tenían todos los estudios realizados, también este caso refleja la triste realidad del sector agrícola, que ha sido abandonado y, entonces, tenemos que estar buscando curitas, algodones, alcohol y otras cosas para ver cómo le damos aire y cómo le sellamos las heridas para que siga vivo.
Seguimos sin una propuesta integral de política agrícola. En el agro brillan por su ausencia las políticas de apoyo, ni ha habido interés del Gobierno para crear estructuras institucionales, como si existen, por ejemplo, para la leche que es básicamente mercado interno, porque aunque a veces vemos productos de Costa Rica en el exterior de la Dos Pinos, de Monteverde y de otros, a veces se nos olvida que de la producción total del país solamente alrededor del quince por ciento es lo que se exporta y el ochenta y cinco por ciento se destina al mercado local. Sin embargo, como este sector se ha estructurado adecuadamente, nunca este Congreso ha tenido que adoptar medidas de corte caritativo hacia el sector lechero, cosa que sí sucede con prácticamente la casi totalidad de los demás sectores productivos que están orientados hacia el mercado interno.
Aquí lo que duele es que tenemos esta situación, cuando estamos en plena crisis. Vemos los datos desde inicios de este Gobierno, las tendencias de crecimiento de muchos productos, de precios internacionales, pero todavía seguimos sin una propuesta integral de política agrícola. De lo único que se habla, básicamente, es del anterior presupuesto extraordinario, donde unos seis mil o siete mil millones, me parece, van para el sector agrícola. Tres mil setecientos de ellos para el CNP, de los cuales tres mil millones se van solamente en limpiar y acondicionar los silos, que estuvieron abandonados por mucho tiempo, para poder guardar y almacenar semillas y granos. Otra suma se destina al IDA, para un grupo de pequeños parceleros que, aparentemente, tienen condiciones para producir algunos de estos granos básicos. Pero la verdad es que eso no se ve que avance y, por otro lado, tenemos más bien elementos nuevos, como la restricción del crédito o el aumento en las tasas de interés, que cada día hace más difícil su actividad a estos productores.
Estamos en medio de una circunstancia en donde los productos alimenticios, la canasta básica alimentaria, por decisión de los últimos seis gobiernos, desde el 86 para acá, no se ha estimulado. Hoy la inflación de la canasta alimentaria es más del doble que la inflación general. Y recordemos que entre más bajo es el salario y, en este caso el de los pobres, más porcentaje del salario se dedica y se destina a la compra de alimentos.
Un modelo nocivo para los costarricenses. Entonces, uno ve como este modelo, en este momento perjudica a dos sectores cien por ciento costarricenses: uno, a los consumidores, porque tienen que pagar más y, otro, a miles de productores pequeños y medianos costarricenses, que pudiendo producir, teniendo en muchos casos todavía la cultura de esos cultivos, el clima y el terreno, no pueden aprovecharlos, porque no hay condiciones, porque estamos resolviendo todo a poquitos. El Gobierno, por ejemplo, le impone al INS que por dos años siga brindando el seguro de cosecha subsidiado por ese Instituto, cuando lo que hay que presentar son leyes nuevas como la del diputado José Joaquín Salazar, en donde se establece un fondo para un seguro de pequeños y medianos productores, como existe en otros países. Aquí antes lo hacía el INS, pero ahora en competencia ya no puede sostenerlo más y ahora va a tener que hacerlo con subsidios directos de otros sectores.
En toda esta situación es doloroso que -como se ha demostrado históricamente, no solo en Costa Rica, sino en América Latina y en muchos otros países- el modelo que se empezó a estimular desde finales de los ochenta, con el famoso llamado Consenso de Washington, en la mayoría de países ha llevado a una diferenciación cada día más profunda entre pobres y ricos.
Esa tendencia no ha parado, y las estadísticas año a año nos punzan las heridas y nos recuerdan que el proceso continúa. Se reconoció siempre que con el TLC iban a haber perdedores y ganadores, y entre los perdedores estaban estos sectores de productores nacionales. Se dijo mil veces que se iban a establecer políticas, una agenda de desarrollo y de compensación, de la cual yo no conozco nada, aparte, quizá, de lo que se avanzó con Banca de Desarrollo, que todavía no está vigente. También es un criterio universalmente reconocido que bajo estos esquemas de mala distribución de la riqueza, precisamente, de los pocos recursos que quedan para mejorar y devolverle a otros sectores lo que pierden por el modelo es compensándolos vía impuestos, y resulta que este Gobierno, nos dicen la semana pasada, que renuncia al cobro de impuestos.
Los impuestos que podrían permitirnos tener los recursos para compensar estas tendencias negativas de la sociedad y de mala distribución de la riqueza, y llama la atención, que el Gobierno diga que nada más va a dejar el impuesto de las casas de los ricos. Eso yo lo veo como un simbolismo. No digo que no haya que hacerlo, hay que hacerlo, pero aquí en varias ocasiones se ha puesto este impuesto y nunca ha funcionado. Ojalá esta vez funcione, pero es como un simbolismo, como para decir que los ricos pagan por los pobres. ¡No!, pero es que ahí no es donde está el meollo del asunto, eso es un pretexto.
Aquí hay sectores económicos excesivamente privilegiados. Es bueno que lo sepan los costarricenses, pues cuando en el PAC hablamos de establecer impuestos no estamos hablando de imponer tributos a las clases populares. De lo que estamos hablando es que hay sectores importantes de la economía, los más dinámicos, que no están pagando impuestos y que si logramos que estos sectores tributen podemos establecer una serie de políticas en beneficio de los sectores agrícolas, de los sectores perdedores.
Además, estamos perdiendo la oportunidad de poder, incluso, bajar impuestos. Sabemos que hay sectores dinámicos que no pagan tributos, caso del sector financiero que por años estuvo exonerado, y ahora tiene algunos impuestos. Precisamente, yo pedí información para saber cuánto realmente pagan y cuánto es captación que ellos hacen de los usuarios, especialmente en la banca privada.
Otro es el sector de las zonas francas, el sector del turismo, el sector inmobiliario, que no están pagando impuestos suficientemente. Entonces, si logramos que esos sectores tributen como el resto de la población quizá le podamos decir a los costarricenses: "Compatriotas, el impuesto de ventas ya no va a ser del trece por ciento, sino de un diez, un once o menos".
De valentías y cobardías... Pero parece que, desafortunadamente, nuestro Gobierno ha actuado con absoluta debilidad y, yo diría, hasta con cobardía y eso es doloroso. Porque cuando se habla de tocar sectores económicos importantes y dinámicos, que uno sabe que han aportado dinero en las campañas políticas, aparecen mil recovecos para no tocarlos. Pero sí son muy valientes cuando se trata de pasarles recursos provenientes del Estado y de luchar contra la sociedad civil y el sector público para quitarle bienes de los costarricenses y trasladarlos a las empresas transnacionales. Ahí si hay una valentía que uno se queda hasta con los pelos de punta.
Lástima que no tiene esa valentía el Estado costarricense, el Gobierno de la República, incluyendo al señor Presidente y sus ministros, para realmente luchar y cobrar impuestos a quienes deben de cobrarlos. Incluso algunos son de sentido común, costarricenses.
Sin propuestas en el tema energético. Por ejemplo, aquí hemos planteado el problema de la situación energética: ¿cómo es posible que a estas alturas, después de dos años y medio y con un proceso que viene desde del año 2004 de crecimiento paulatino de los precios del petróleo, el Gobierno no ha querido tocar y subir los impuestos a los vehículos de cierta cilindrada para arriba? Esos vehículos son los que usan la gente pudiente y son los que consumen más petróleo, que no es deseable para este país, aunque muchas familias o empresas puedan darse ese lujo.
Además, sabemos que hay nuevos esquemas de evasión de impuestos en cierta forma. Los llamados escudos, por ejemplo, o el "leasing" que se usa cada vez más frecuentemente. Bajo este esquema, compran carros carísimos y de cilindradas inmensas, con motores de cuatro mil o cinco mil centímetros cúbicos, los meten en "leasing" y los declaran como costos de producción.
Entonces, hay muchos esquemas que el Gobierno de Costa Rica tiene todos los mecanismos para remediarlos, caso de la venta del jet fuel barato para las aerolíneas, del que hemos hablado acá. Pero, no hay manera, no hay pantalones, no hay... mejor no digo qué, para cobrar los impuestos que se cobran al resto de quienes utilizan vehículos automotores. Como les digo, cuando se trata de entregar la riqueza de los costarricenses, ahí si hay valentía, ahí arrean con todo el que se atraviese: sectores productivos, sociales, ambientalistas, agricultores, empleados públicos, todo el que se atraviese va en banda, porque para eso sí hay poder, para entregar lo que es de los costarricenses, ahí sí hay valentía...
Entonces, estamos ante un gobierno muy débil, sin temple, sin coraje, para hacer que este modelo que ellos mismos han fomentado, empiece a compensar a través de los impuestos los procesos de concentración de la riqueza y el impacto negativo en los sectores perdedores.
¿Dónde está la agenda de desarrollo? Esta es la dolorosa realidad que hoy estamos viviendo. Parece que lo que le interesaba a este Gobierno era única y exclusivamente el TLC y la Agenda de implementación. Al principio hablaban -no sé si con demagogia- que les interesaba la Agenda de desarrollo, y como era lógico, esta Agenda debería haber ido antes del Tratado y de la Agenda de implementación, pero, bueno, ya no se aplicó antes, pero tampoco la vemos ahora.
Yo le pregunto a los diputados: ¿cuáles proyectos hay en este momento, realmente de Agenda de desarrollo para compensar a los sectores perdedores?, ¿dónde está la propuesta del Gobierno de cobro de impuestos a sectores privilegiados, que se han subsidiado por años? Yo estoy de acuerdo que en algún momento se hiciera, pero ya esos sectores están maduros, están desarrollados, están generando mucha riqueza, pero esa riqueza no la están trasladando a los costarricenses.
Incluso, hay impuestos, por ejemplo del ICT, que paga el sector turismo, y que regresa a ellos mismos para propaganda, para beneficio de ellos mismos. Entonces, ¿qué está quedando en otros sectores de la economía? Para los sectores tradicionales agrícolas, asalariados, pequeños comerciantes, industria, pequeña empresa, etcétera, ahí las cosas no cambian, y los costarricenses siguen pagando impuestos.
Por eso creo, estimados costarricenses, que este voto de censura no es solamente a estos funcionarios, es también una forma de manifestarse los costarricenses y decirle al Gobierno: estos funcionarios están haciendo lo que les dictaron de arriba.
Pero el hilo siempre se revienta por la parte más delgada. Lo importante es que esta experiencia sirva de fundamento para que el Gobierno, una vez por todas, cambie su orientación político–económica y que realmente cumpla la promesa de que ante el TLC y los perdedores, ante el abandono a que se ha tenido por años al sector agrícola y a otros sectores de la economía de mercado interno, se les dé un apoyo como Dios manda, estableciendo las políticas integrales que estos sectores requieren incluyendo el cobro justo de impuestos.